El crimen organizado se ha ido apoderando de gran parte del territorio nacional por ejemplo en Michoacán
La gente vive entre enfrentamientos, minas explosivas, extorsiones, una violencia generalizada que el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla no ha podido detener.
Los imparables enfrentamientos en Apatzingán han convertido a la región en pueblos fantasmas. Vivir ahí es quedar a merced de la disputa entre los grupos criminales. Sin que los gritos de ayuda sean escuchados.
La violencia ha mermado la agricultura, la ganadería, las escuelas...
Datos del INEGI señalan que hoy solo quedan 20 ahí. Gente humilde, pobre que, dicen, ha sido ignorada por el gobierno morenista de Alfredo Ramírez Bedolla.
”...regresan a ver sus propiedades, a ver si están dañadas, si han sido vandalizadas, si tienen ganado que es muy frecuente...ligar...el caso que estamos viviendo actualmente en el alcalde donde hay huertas de limón que están en riesgo de perderse precisamente por atención, porque precisamente la gente ha tenido que salirse...” Consejero Observatorio Regional de Seguridad Humana
Y es que es imposible trabajar entre balas, drones explosivos o minas terrestres.
Visitamos otra, “el guayabo”...
Aquí hasta circular cuesta... 60 pesos que cobran “los halcones”...
”...creen que no es verdad que es mentira y así se queda uno, pensando que van a venir a solucionar algún problema y no lo solucionan...” habitante de “el guayabo”
Aún así, el gabinete de Ramírez Bedolla afirma que la gente ha regresado a sus hogares porque ya hay seguridad.
Pero la realidad se impone.
De acuerdo con datos del observatorio regional, en el último año alrededor de mil personas dejaron las comunidades de la tierra caliente y de la sierra costa michoacana.